VIDA
Hay que mirar la vida
desde cualquier ángulo
y a cualquier edad.
La vida es bella
aún con sus tristezas y melancolías.
La vida es ilusión,
aún con sus caminos intrincados.
Cómo podrás decir:
¡La vida es dulce!
Si nunca has bebido sus tragos amargos.
Cómo podrás decir:
¡La vida es esperanza!
Si nunca has tocado el abismo del fracaso.
Sí, vida es bella
Desde cualquier ángulo
Y a cualquier edad.
UN GRITO DESESPERADO
Consuelo Arriola Jorge
Eddyt Casas Vilcapoma
En las pampas de Tukumachay cada vez que cae la lluvia, junto al estruendo de los truenos, parece oírse gritos desesperados. ¿Será el Jacinto? Algunos pobladores afirman que es él, el anciano del cerro. Era una tarde lluviosa, y como siempre suele suceder, los enamorados salieron a pasear por los hermosos parajes, no era de sorprenderse ver a una pareja que caminaba por esos lares donde profesaban su gran amor entre palabras al oído comentaban que ni la muerte podía sepáralos porque su destino estaba sentado en la página de la vida. La lluvia había empapado sus ropas, solo atinaban a susurrar tratando de acurrucarse el uno del otro, se les notaba la felicidad porque se decían que pronto iban a desposarse. Se vio brillar el cielo; cayó el relámpago y se escuchó el chasquido del rayo, todo era silencio, de pronto a lo lejos un grito de dolor ¡Auxilio! Con voz apagada alguien gritaba. Jacinto un anciano que pastaba sus ovejas; con gran dificultad trató de percibir de donde venía el grito, se dirigió lentamente exclamo ¡Ay! Los años pesan sobre mí, Ñique mi fiel compañero, Ñique vamos alguien pide ayuda, el perrito lamió su mano y corrió olfateando, ladró, el amo sosteniéndose en su bastón de madera y quejándose de su reuma logró llegar al lugar vio a la pareja fulminada por el rayo, un olor como de la pólvora invadía el lugar. Pasó el aguacero, Jacinto con mucha dificultad logró llegar al pueblo a comunicar lo ocurrido, apenas podía balbucear palabra alguna, comentó los hechos, los pobladores quienes escuchaban atónitos, murmuraban, de pronto uno de los pobladores de edad ya avanzada retrocedió y empezó a espetarle, ¡Él lo mató! ¡Yo lo sé!, ellos no pueden haber muerto, porque el pueblo sabe que en estos casos si no les vez, después de varios días despiertan y no mueren, eso me lo contó mi abuelo. La gente se aglomeró ¡Mátenlo! el es el culpable. Sin piedad arremetieron contra Jacinto y le expulsaron a pedradas quien gritaba desesperado, “Yo no mas, yo quise ayudar no matarlos”. En medio de llantos desesperados y el ladrido de su perro, salió a las justas del pueblo, chorreando de sangre se fue a refugiarse a las pampas. Hasta hoy nadie ha vuelto a verlo y nunca se encontró su cuerpo. Cuando pastorean por ahí, el temor invade a las personas, crispando sus cuerpos, mas aun cuando hay tempestad y los rayos y truenos surcan el cielo, todos corren con sus animales asustados porque junto con los estruendos se escuchan gritos desesperados.
ACTIVIDAD
1. Con la técnica de las "Variaciones" crear otro poema de tema libre. Cambia las palabras y mantiene la estructura. Ejemplo: Hay que mirar el sol Desde la ventana y al atardecer
2. Redactar un comentario del cuento: Un grito desesperado.

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