EL SOL ILUMINA EL CIELO, COMO LA LUZ DE LA POESÍA EL ALMA
Consuelo Arriola Jorge
Maestros del Perú profundo:
Expreso mi cordial saludo en el mes dedicado
a las letras, porque en abril confluyen nacimientos y decesos de preclaros “Quijotes
de la literatura”, como Cervantes, Shakespeare, Mariátegui, Vallejo, Inca Garcilaso, entre otros; hombres
que con sus obras han dejado huellas en la humanidad, Así es amigos, porque
quien lee un libro nunca volverá a ser la misma persona; el libro provoca
sentimientos, emociones y pasiones, pero nunca indiferencia.
En este contexto, quiero resaltar la figura
del insigne poeta, narrador, dramaturgo y ensayista: César Abraham Vallejo
Mendoza, nacido en la sierra de La Libertad, quien bebió la nostalgia de
nuestra raza primigenia y la telúrica conmoción del rayo en los días de
tormenta.
Su vida estuvo signada por la ausencia temprana
de su hermano Miguel; la pobreza e injusticia de los campesinos y obreros en
las haciendas azucareras del norte; la comunión con los niños de la
escuela; el periodismo internacional;
sus viajes a París, la URSS y la
infausta guerra civil española.
El alma del vate se trasluce cuando
manifiesta: Hay golpes en la vida/ tan
fuertes…Yo no sé! / Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,/ la
resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma…Yo no sé!
Esa es su poesía, humana, excelsa, insondable,
trascendente.
Difundamos su obra inmortal en nuestros
estudiantes. En palabras de José Olaya, director de El nacional, Vallejo es “… el nuevo Moisés en la cumbre de un Sinaí
doloroso, quien señaló el camino de una tierra prometida que él mismo no pudo
alcanzar, es sin duda el poeta universal del dolor profundo y que se sostiene
en una emoción humanísima ante la cual nadie puede sustraerse”.
Que nuestro corazón peruano palpite con sus
composiciones y se una al latir del mundo entero. Vallejo no ha muerto, su
poesía así lo confirma.
Gracias.

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